Una identidad más segura con la biométrica
Aumenta la importancia de la biométrica como único medio preciso y seguro para la identificación de personas
La identidad se resume en una sola pregunta: ¿cómo demostrar que somos quienes decimos que somos? Para abordar esta cuestión, los gobiernos expiden documentos de identidad con valor probatorio. Sin embargo, según Ronny Depoortere, Vicepresidente ejecutivo de Zetes PASS, «en los últimos diez años, los documentos de identidad tradicionales han demostrado ser insuficientes ante la creciente calidad de las falsificaciones». Y es aquí donde entra en escena la biométrica: la biométrica es un medio para identificar verazmente a las personas, basándose en uno o varios rasgos físicos intrínsecos, como rasgos faciales, huellas dactilares, la palma de la mano y el reconocimiento del iris. «Ofrece una gran ventaja, ya que dos personas pueden tener el mismo nombre o fecha de nacimiento, pero nunca tendrán los mismos rasgos físicos. Es más, a diferencia de los documentos en papel, que pueden manipularse, robarse o perderse, la información biométrica siempre la llevamos encima. Esto es lo que convierte a la biométrica en un sistema para identificar a las personas completamente seguro».
La biométrica en Europa y África
Esta es la razón por la que el interés por la biométrica de los gobiernos y de las instituciones internacionales aumenta sin cesar. Europa, por ejemplo, ha publicado una serie de directrices recomendando el uso de pasaportes con chip, que contengan la fotografía y las huellas dactilares del titular. «Sin embargo-comenta Ronny Depoortere-, estas recomendaciones requieren medidas especiales que garanticen la privacidad. De hecho, el uso de la biométrica en el mundo occidental ha generado inquietudes sobre la privacidad». En el continente africano, en cambio, la biométrica se utiliza habitualmente para crear las listas de votantes con el fin de evitar fraudes.
El mayor proyecto de este tipo fue el realizado durante las elecciones de la República Democrática del Congo en el 2006. Allí, 26 millones de ciudadanos fueron registrados con los kits biométricos de Zetes. Ahora, que se acercan las elecciones presidenciales de 2011, las autoridades han organizado la actualización de las listas electorales y han encargado 9.500 kits más. «Las huellas dactilares son el principal elemento para determinar la identidad, mientras que la foto sirve como mecanismo de control adicional. La foto también aparece en el carné de votante, a efectos de identificación visual». Tras la inscripción, cada votante recibe en el acto una tarjeta de identificación de votante, a modo de comprobante. Una vez terminadas las elecciones de 2011, los kits biométricos seguirán utilizándose en los municipios y formarán parte de la infraestructura de identificación de otros servicios públicos.